Guanajuato, Capital, 08 de Julio 2026.- En política hay frases que buscan aplausos… y otras que, sin querer, terminan retratando una forma de pensar. En Guanajuato ocurrió una de esas.
Durante la toma de protesta en el Congreso del Estado del nuevo Comité del Capítulo Guanajuato de la Red Nacional de Mujeres Defensoras de la Paridad en Todo de la República Mexicana, el único hombre que hizo uso del micrófono fue el senador por Morena Emmanuel Reyes Carmona. Y bastaron apenas dos palabras para que más de una ceja se levantara entre las asistentes: “nuestras mujeres”.
Las expresiones de figuras como Yulma Rocha Aguilar y la senadora Virginia ‘Kikis’ Magaña dijeron mucho más que cualquier aplauso. Porque en un evento creado precisamente para hablar de autonomía, igualdad y derechos políticos de las mujeres, el mensaje sonó más a propiedad que a reconocimiento.
Quizá fue un desliz del lenguaje. Quizá una costumbre arraigada. Pero cuando se habla de paridad, las palabras importan. Mucho.
Y es precisamente ahí donde Morena enfrenta un problema mayor: la distancia entre el discurso y los hechos.
No es una fotografía cualquiera. Es la imagen de una pregunta incómoda para el partido en Guanajuato: ¿Por qué una y otra vez aparecen alrededor de sus cuadros políticos personajes relacionados con casos de violencia contra las mujeres?
El caso más reciente es el de Óscar Edmundo Aguayo Arredondo, exregidor de Morena en Guanajuato capital, detenido por su presunta participación en una agresión contra su pareja, Celia Carolina Valadez Beltrán, actual regidora también vinculada a Morena. De acuerdo con información publicada por AM, la detención fue confirmada por fuentes oficiales, mientras que La Jornada informó que la Secretaría de Seguridad Ciudadana recibió el reporte de agresión y que testigos señalaron al ex funcionario como presunto responsable.
Dicho personaje también fue denunciado por la regidora del PT en Guanajuato capital Olga Duran, por violencia política de género, cabe mencionar que la regidora forma parte de la red de mujeres mencionada.
El antecedente tampoco puede ignorarse. Según POPLab, el hoy regidor Julio César García Sánchez fue sentenciado en 2018 a un año y ocho meses de prisión por violencia familiar, pena que fue sustituida por trabajo comunitario. Incluso, en 2016 el Congreso del Estado lo desaforó y lo separó del cargo para enfrentar el proceso penal.
Morena suele presentarse como defensor de los derechos de las mujeres, impulsor de la igualdad y promotor de la perspectiva de género. Sin embargo, en Guanajuato esa narrativa convive con perfiles que han sido sentenciados, investigados o detenidos por hechos relacionados con violencia familiar o agresiones contra mujeres.
Como si eso no bastara, también aparece el nombre del senador Emmanuel Reyes Carmona, quien ha sido relacionado públicamente por diversos medios nacionales con la organización religiosa La Luz del Mundo. Publicaciones de Milenio e Infobae documentaron su cercanía y las posturas públicas que expresó en defensa de dicha congregación durante procesos judiciales que involucraron a sus dirigentes.
Aquí no se juzga la religión de nadie. La libertad de culto es un derecho constitucional.
Lo que sí está en debate es la congruencia política.
Porque hablar de igualdad mientras se protege o se normaliza la presencia de personajes señalados por violencia contra las mujeres termina convirtiendo el discurso en un simple acto de relaciones públicas.
Y quizá por eso aquellas dos palabras —”Nuestras Mujeres”— resonaron con tanta fuerza.
Porque las mujeres no son de ningún partido.
No son patrimonio de ningún senador.
No necesitan propietarios, sino representantes que entiendan que la igualdad comienza por el lenguaje, continúa con la congruencia y se demuestra, sobre todo, con los hechos.
Créditos de información: AM, POPLab y La Jornada, con información complementaria de publicaciones de Milenio e Infobae.