En las calles y avenidas de León, Guanajuato, cada día es más común observar a conductores con una mano en el volante y la otra sosteniendo el celular. Aunque pareciera una acción cotidiana, especialistas en vialidad advierten que se trata de una práctica de alto riesgo que multiplica las probabilidades de sufrir un accidente.
De acuerdo con datos de la Dirección de Tránsito Municipal, las distracciones al volante, principalmente por el uso del teléfono móvil, se han convertido en una de las principales causas de percances en la ciudad, incluso por encima del consumo de alcohol en algunos reportes.
En un recorrido realizado por zonas como el bulevar Adolfo López Mateos, Mariano Escobedo y el Malecón del Río, se pudo constatar que numerosos automovilistas responden mensajes o atienden llamadas sin utilizar manos libres, pese a que la ley lo prohíbe.
Vecinos y peatones coinciden en que esta práctica pone en riesgo no solo a los propios conductores, sino también a ciclistas, motociclistas y transeúntes. “Uno cruza la calle y ve cómo vienen distraídos, ni siquiera se fijan si el semáforo está en rojo”, comentó la señora Teresa Ramírez, comerciante de la zona centro.
Las autoridades recuerdan que las multas por esta falta superan los mil pesos, pero más allá del aspecto económico, el llamado es a la conciencia ciudadana. “Una llamada o un mensaje no vale una vida”, enfatizó un agente de tránsito entrevistado durante un operativo.
La recomendación oficial es clara: si es urgente contestar, detenerse en un lugar seguro; de lo contrario, usar sistemas de manos libres o esperar a llegar al destino. En León, la seguridad vial depende de la responsabilidad de todos.
