
Fotos vía redes
Monterrey, NL 08 marzo 2025.-
Mitos y realidades de una industria en auge
El coaching se ha convertido en una de las herramientas más populares en el ámbito del desarrollo personal y profesional. Se presenta como una solución para alcanzar el éxito, mejorar habilidades y potenciar el liderazgo. Sin embargo, a medida que su popularidad crece, también lo hacen las críticas y los casos de abuso, especialmente en el entorno empresarial.
Mitos del coaching
- “El coaching puede cambiar tu vida en poco tiempo”
Si bien algunas técnicas pueden generar cambios positivos, el desarrollo personal es un proceso continuo. No existen soluciones mágicas ni resultados garantizados de la noche a la mañana. - “Todos los coaches son expertos certificados”
No hay una regulación global para el coaching, lo que permite que cualquier persona pueda autoproclamarse coach sin la preparación adecuada. Esto abre la puerta a prácticas poco éticas y estafas. - “El coaching es terapéutico”
Aunque puede ayudar a mejorar habilidades y cambiar perspectivas, el coaching no reemplaza la terapia psicológica ni el tratamiento de problemas emocionales profundos.
Realidades del coaching
- Efectividad variable
Un buen coach, con experiencia y metodología, puede ser un gran apoyo para el desarrollo profesional. Sin embargo, el impacto depende del compromiso del participante y la calidad del programa. - Negocio millonario
La industria del coaching mueve miles de millones de dólares al año. Muchas empresas lo utilizan legítimamente, pero otras lo ven como una forma de vender promesas sin sustancia. - Falta de regulación
Al no haber una supervisión oficial, es común encontrar cursos costosos que no ofrecen beneficios reales o que manipulan a los participantes con discursos motivacionales vacíos.
¿Cómo abusan algunas empresas de los talleres de coaching?
- Coaching como herramienta de manipulación
Algunas empresas utilizan el coaching para inculcar una mentalidad de “positivismo tóxico”, donde los empleados son presionados a aceptar condiciones laborales abusivas sin cuestionarlas. - Talleres obligatorios e improductivos
Es común que las empresas impongan sesiones de coaching sin permitir la libre elección del empleado. Muchas veces, estos talleres no tienen aplicaciones prácticas y solo sirven como una distracción de los problemas reales de la organización. - Explotación disfrazada de crecimiento
Frases como “tú eres el único responsable de tu éxito” pueden ser utilizadas para desviar la atención de condiciones laborales deficientes. En lugar de mejorar el ambiente de trabajo, se culpa al empleado por no “crecer” lo suficiente.
Conclusión
El coaching puede ser una herramienta valiosa cuando se aplica con ética y profesionalismo. Sin embargo, es crucial que tanto empresas como individuos sean críticos al elegir programas y coaches. Un desarrollo real no ocurre con discursos motivacionales vacíos, sino con acciones concretas y entornos laborales saludables.